viernes, enero 13, 2012

De vaselina a vaselina, ¿de ídolo a ídolo?

Recuerdo a la perfección dónde estaba y que hacía la tarde del 23 de marzo de 1997 entre las 17,00 y las 19,00 horas. Era domingo, el primero de la primavera, y me había acercado junto a la por aquel entonces mi novia al faro de botafoc, lugar en donde por las tardes las jóvenes parejas de enamorados se dedicaban a pasear cogidos de la mano para, ya por la noche, y amparados por una oscuridad solamente rota por la luna, las estrellas y los destellos de luz del propio faro, pasar a mayores dentro unos coches peligrosamente aparcados cerca del espigón de rocas y bloques de hormigón. De hecho, creo recordar haber leído en su momento como uno de esos coches acabó en su día en el agua, no sé si por el ímpetu excesivo de sus ocupantes, o tan sólo por un freno de mano mal puesto. En cualquier caso, eso es algo que ya no volverá a pasar, pues tras la remodelación sufrida y la construcción del nuevo dique ya no se puede aparcar allí. Además, ahora es zona de paso continuo de vehículos y peatones, y no el lugar aislado de miradas fisgonas que era entonces. No obstante, y volviendo a lo que nos ocupa, si aquella tarde habíamos ido a pasear allí fue al no haber nada en el cine que nos interesara, pues el séptimo arte era nuestra distracción habitual de los domingos, aunque, de todas formas, de haber habido alguna película de nuestro agrado yo tampoco la hubiese podido disfrutar, pues en mi cabeza había algo que me tenía más que preocupado; el Espanyol.

Corría la temporada 96/97 y aquella tarde de domingo se jugaba la treintava jornada de liga. El Espanyol, antepenúltimo tras una malísima campaña, ocupaba plaza de descenso y tenía que visitar al colista, el Hércules, al que tan sólo aventajaba en cinco puntos, por lo que el del Rico Pérez se antojaba un partido decisivo si no se quería volver al pozo de la Segunda, de donde habíamos escapado no hacía aún ni tres temporadas completas. En el coche, y antes de llegar, oí como los herculanos se ponían por delante en el marcador en una primera mitad en la que el Espanyol no parecía estar haciendo nada positivo, por lo que conforme avanzaban los minutos mi ánimo iba decayendo notablemente. Nada más aparcar, y antes de bajar del vehículo, dudé en si coger o no mis viejos walkam para seguir oyendo el Carrusel Deportivo, o fiarlo todo a la sorpresa de enterarme del resultado final a posteriori. Decidí cogerlos. No en vano, sabía por experiencia que no oír el partido en directo no iba a significar estar más relajado, más bien todo lo contrario. Cuarenta minutos después, ya de vuelta del paseo y justo cuando íbamos a entrar en mi viejo Ford Scort, oí como Luis Cembranos alimentaba la ilusión españolista al marcar el gol del empate. Con los nervios a flor de piel, decidí no arrancar y esperar dentro del coche a que finalizara el encuentro. A falta de un minuto, y perdida ya casi toda la esperanza, el interminable pitido que delataba que en algún campo se había marcado un gol me puso en alerta, y al oír la frase “GOOOOOOOOOOL EN EL RICO PÉREZ”, la tensión se apoderó de mi cuerpo, de tal manera, que creí que mi acelerado corazón acabaría saliendo de mi pecho como un alien cualquiera. Por suerte, y tras un par de segundos que parecieron ser eternos, lo siguiente que oí fue “GOOOOOOOOOOL DE RAUL TAMUDO PARA EL ESPANYOL”.

Si. Un tal Tamudo, un chaval del B de 19 años y que había debutado en Primera esa misma tarde, marcaba un golazo de vaselina que servía para darle vida al Espanyol y ponerlo en la senda de la salvación. Aquel, fue el principio de un mito que, antes de asentarse definitivamente con nosotros, aún tendría que pasar cedido por un par de equipos para acabar siendo lo que fue; historia viva de nuestro club.

El pasado miércoles por la noche, mientras oía por la radio en la soledad de mi apartamento como Álvaro, otro chaval salido de nuestra cantera, marcaba casi en el mismo minuto y también de vaselina un golazo con el que alimentar las ilusiones de los españolistas en la Copa, no puede menos que acordarme de aquella mítica tarde en el Rico Pérez, y soñar con que el de Badalona acabe siendo para los pericos lo que alcanzó a ser el de Santa Coloma.

A mi modo de ver cualidades no le faltan, ni humanas ni futbolísticas. Otra cosa muy distinta (y más conociéndonos como nos conocemos) ya será el que lo sepamos aprovechar y/o retener con nosotros el tiempo suficiente como para que alcance el status de leyenda perica. Pero por lo menos, que por ilusión no quede.

7 comentarios:

Miquel dijo...

Que no quede ¡¡ salut

pericogranollers dijo...

pues como siempre,por mi parte me dedicare a disfrutarlo todo lo que pueda y me dejen,sabido es los problemas que vamos a tener para retenerlo,lo dicho por mi parte y a sabiendas de que me pueden llamar de todo,yo sigo siendo modesto y aunque sin renunciar a nada,me conformo con seguir disfrutando en directo y con mi hijo de tardes-noches como las de esta semana,el dia del derbi fue especialisima,pero coño,el dia del cordoba sali completamente agotado,tanto de disfrutar en la primera parte ,como de sufrir en la segunda,eso si ese "orgasmo deportivo" tras el cuarto gol al cordoba,vale todo el oro del mundo jejejejejeje,,,,,,,,,saludos.pd.ahora por favor no me llameis conformista,palmero etc etc....yo quiero y exigo siempre mas al espanyol,pero tambien hay que tener los pies en la tierra,ademas creo que nuestra apuesta por la cantera nos va a dar muchas satisfacciones,aunque sin que se entere nadie,el miercoles me acorde de mas de la mitad de la familia del thievy jejejejejeje......cosas del futbol en directo

Pérez Massó dijo...

Ojalá me equivoque y nos dé muchísimas alegrías durante muchísimas temporadas, pero creo que Álvaro no va a ser mi ídolo...

Albert Olivé dijo...

Ya no se si desear que se salga y que no pare de meter goles, o que vaya metiendo tan solo alguno de vez en cuando. Si ocurre lo primero seguramente lo venderemos por cuatro duros, en cambio si ocurre lo segundo será nuestro hasta que le demos salida por la puerta de atrás. No obstante lo que más deseo es que ocurra lo primero y que el club por una vez haga un esfuerzo con un canterano y que al fin pueda ser otro Tamudo.

Fernando J. Cansado dijo...

jejeje...yo también me acuerdo del gol de Tamudo. Al menos, a pesar de la derrota de mi otro equipo, pude verlo en acción tal como lo hizo...Por cierto, cedido con el Lleida(98/99) nos clavó otros dos...antes de volver al Espanyol

Emilio dijo...

Miquel, de momento a ver en qué queda su lesión.

Pericogranollers, de Thievy y su familia nos acordamos más de uno, me temo, pero como bien he leído hoy en P.O.L., son unos críos (Thievy, Amat, Rui Fonte...) a los que se les manda a hacer el trabajo de hombres más curtidos. No es justo la caña que a veces se le da. Y que conste que a mí en más de una ocasión cualquiera de ellos me saca de quicio, pero de ahí a silbarlos en el estadio como hacen algunos hay un buen trecho.

Dani, ¿por algo en particular? ¿Por qué no te gusta o por qué no crees que nos dure mucho? Me has dejado con la duda.

Albert, pues me temo que por desgracia estará unas semanas sin poder marcar. Ahora bien, si eso sirve para que los buitres carroñeros pasen de largo, algo es algo.

Fernando, cuando escribía el post ya intuía tu comentario ja ja ja.

Pérez Massó dijo...

Emilio: primero, porque me recuerda mucho a Callejón. Para mí, es un buen jugador de equipo, lucha, se entrega... pero le falta, como a Callejón, eso de killer para ser el delantero que necesitamos. Pero, en el caso de que yo esté equivocado y sí que sea un grandísimo delantero, empiece a meter goles sin parar, etc. tampoco creo que nos dure demasiado porque necesitamos vender. No sé, no veo yo cómo se pude convertir en el nuevo Tamudo, ojalá me equivoque.