sábado, enero 28, 2012

La Torre de ses Portes

Es uno de mis rincones favoritos de la isla. Justo allí donde Ibiza y Formentera parecen tocarse de la mano, y a simple vista se podría pensar que sería fácil cruzar de una a otra isla a nado tan sólo haciendo pequeñas paradas para descansar en los islotes que guían el camino. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que la zona forma parte de lo que se conoce como Es Freus, y es uno de los sitios en donde más fuertes son las corrientes marítimas, por lo que lo más probable es que uno acabara antes en Argelia que no en Formentera. De hecho, recuerdo que, cuando tenía once o doce años, hubo una época en la que a mis amigos les dio por practicar la pesca submarina en aquellas aguas. Yo, que era el benjamín del grupo, hacía de niño boya y me limitaba a flotar sobre el agua con la boya de seguridad anudada a mi cintura, y armado con una pequeña escopeta submarina de escaso alcance, por si aparecía algún pez despistado cerca de la superficie. La pesca la hacíamos siempre en el primer islote que aparece en las fotos de más abajo, y para llegar hasta él no había que dar ni una sola brazada, sino que bastaba con dejarse llevar. Otra cosa, claro, era la vuelta, que ahí sí que teníamos no sólo que bracear con fuerza, sino también darle fuerte a las aletas.

Cuando la fiebre por la pesca pasó, estuve yendo allí con regularidad durante unos años más, siempre en invierno. Al principio iba en bici y luego, a partir de los 15 años, en moto. Generalmente iba solo, a intentar olvidarme de mis problemillas de adolescente, y me gustaba sentarme en las rocas a contemplar como las olas rebotaban en las mismas y las iban esculpiendo lenta pero inexorablemente. Después, un buen día y sin saber el porqué, igual porque ya no debía tener problemas, me olvidé de aquel rincón especial hasta que, dos décadas más tarde, una fría tarde de sábado me dio por cambiar la habitual ruta semanal de montaña que hacía con la mountain bike y acercarme hasta la playa de Ses Salines, y una vez allí, recordé lo cerca que estaba de la Torre de Ses Portes y decidí acercarme. Fue, como haber retrocedido en el tiempo. El sitio continuaba exactamente igual que a finales de los ochenta. No en vano aquello es un enclave protegido, y la torre de defensa estaba tal y como la recordaba, en un casi perfecto estado de conservación, señal de lo bien que hacían las cosas nuestros antepasados. La torre, es una de las varias que salpican la costa ibicenca, y que durante siglos sirvieron para la defensa de la isla de los ataques de moros y piratas. Ésta, en concreto, llegó a estar armada con tres cañones, y junto a la que se construyó en uno de los islotes de enfrente, el de Espalmador, aseguraba el paso por el faro de los ataques de argelinos y corsarios. Pero esto, por si a alguien le interesa, prefiero que se lea en dónde me he documentado, ya que para eso alguien se tomó la molestia de escribirlo en su día.

Hace apenas dos semanas, una soleada e invernal tarde de domingo en el que tenía a mis hijas conmigo, decidí llevarlas a dar un paseo hasta la Torre de Ses Portes. No era la primera vez que las llevaba, puesto que ya el año pasado nos acercamos en una ocasión, pues me gusta que vayan conociendo lo bonita que es la isla en la que viven. Además, para ellas, sobre todo para la pequeña, también es un sitio mágico, ya que su inocencia infantil le lleva a creer que la torre es el castillo de Rapunzel, por lo que va encantada. Y encima, en esta ocasión tuvimos la oportunidad de, a la vuelta, y cuando ya no quedaban domingueros con perro que los espantaran, cruzarnos por el camino con cinco o seis conejitos de campo que pasaban a escasos metros de nosotros. Y ya se sabe lo mucho que le gustan estos animalitos a los niños. Bueno, y a los padres, claro…





En definitiva, un sitio fabuloso de Ibiza de esos que pocos turistas se acercan a ver, y que yo recomiendo encarecidamente su visita a todo aquel visitante que se deje caer por aquí.

4 comentarios:

pericogranollers dijo...

preciosas fotos emilio,pero joder,no llames a los turistas a que lo visiten,porque sino,poco durara asi,saludos

César C.A. dijo...

Bonito lugar Emilio!! Gracias por compartirlo con nosotros.
Espero ansioso alguna entrada que nos hable del mountainbike en éste u otro lugar recóndito de tu isla. Evidentemente, acompañado de algún retrato tuyo enfundado en el traje de licra ;o) .

Saludos,
César

Pérez Massó dijo...

Casualidad o no, ayer pensaba yo sin venir a cuento que mucho hacía que no nos hablabas de nada de tu isla (no malpienses, no pienso en ti todo el día, eh, pero me pasó por la cabeza...). Así que ya lo tengo.

Bonito paisaje, y lo que son las cosas, el otro día me tocó ver la peli de Rapunzel...

PD: Yo, para nadar, soy más de piscina.

Emilio dijo...

Pericogranollers, no te preocupes. Para llegar allí hay que andar unos quince minutos y luego no es fácil meterse en el agua, por lo que ningún guiri de los impresentables se acerca a la zona. Otra cosa es que la gente que de verdad sabe apreciar Ibiza pueda disfrutar de ese paisaje.

Cesar, hasta mayo estuve yendo a menudo en bici por la montaña y llegué a hacer algunas fotos de sitios preciosos, pero las hice con un móvil malillo y no tenían buena resolución. A ver si algún día me vuelo a subir a la bici y hago algún post al respecto.

Dani, no disimules ja ja ja. Por cierto, buena peli la de Rapunzel. Yo la vi cuando mis hijas tenían todavía 7 y 4 años. ¿Cuál es tu excusa? ^_*

P.D. Ya te dije en su día que te buscaras un trabajo veraniego en Ibiza. Verías como pasarías encantado de la piscina a la playa. Y te lo digo yo, que no soy muy playero. Amante del mar si, pero no de la arena.