martes, enero 10, 2012

Lorena, y un derbi como Dios manda

No decepcionó. El derbi digo. Y no por el partido en sí, que también, sino por las casi tres horas que pasaron desde que llegué a Cornellá hasta que entré en el estadio. De hecho, este derbi lo empecé a disfrutar antes incluso de bajarme del tren, pues ya en el mismo vagón tuve la suerte de conocer a Lorena, joven y guapa perica de pro y con la que compartí gran parte de la previa. Juntos, fuimos paseando desde la estación hasta el estadio en compañía de un matrimonio venezolano que nos pidió si podían acompañarnos para no perderse. Ellos por la mañana ya habían pasado por allí para comprar las entradas, pero con la oscuridad de la tarde estaban un pelín desorientados. Por el camino, nos comentaron como estaban haciendo un tour por Europa y al parar en Barcelona decidieron ir a ver el derbi en directo. Lo llamativo del caso, fue cuando el hombre nos comentó que tenía ganas de ver jugar a Messi, “y de que nuestros defensas lo lincharan a patadas. No que lo lesionaran, pero si que le dieran”[Sic]. También nos dijo que lo había visto jugar hacía poco en su país, supongo que en un Venezuela-Argentina que ganó la “vinotinto” y que se jugó en octubre, curiosamente, en la Barcelona venezolana. Además, nos comentó lo mal que le había parecido la falsa gripe de la “pulga” ante Osasuna, algo que le sentó mal hasta culés tan reconocidos como Julio Salinas o Josep M. Minguella, quienes así lo hicieron saber el lunes en las páginas del Mundo Deportivo.

Una vez despedidos de los venezolanos, Lorena decidió acompañarme hasta el local de la Penya mientras esperaba a que llegaran sus amigos. De allí, ¿qué podemos contar? Muchas caras amigas, mucho alcohol (demasiado en el caso de algunos), cánticos, bengalas, botes de humo (casi me asfixio con un humo amarillo que entró de lleno en el bar y que nos hizo salir del mismo), gritos y algún que otro encontronazo entre pericos, pues ya se sabe que si no nos zurramos la badana un poquito entre nosotros es que algo no va bien. De hecho, fue justo tras despedirme de mi nueva amiga que al entrar de nuevo al local un tío rodó por el suelo hasta mis pies aún no sé muy bien cómo, pero por suerte el conato de bronca se paró ahí y no fue a más.

(La calle del local de la Penya a reventar, para alegría de los vecinos)

Con el estomago medio rehecho gracias a un bocata calentito de lomo y queso, regado con la que sería la última cerveza de la noche, decidí irme al campo con más antelación que el día del atlético, cuando apenas si llegué a tiempo de oír el pitido inicial. Ya en la grada, y a falta de un cuarto de hora, aproveché para hacer una visita y saludar a la vieja guardia de Kriakuervos, aunque rechacé la invitación de quedarme junto a ellos, pues, cosas de las supersticiones, decidí ponerme junto a Mikel en la misma zona en la que ambos vimos el partido contra los colchoneros y que tan bien se nos dio. Desde allí, pude ver de nuevo a Lorena, situada junto a sus amigos a escasos seis o siete metros a mi izquierda. No me extrañó, pues ya me había comentado que era curvera y por donde se solía situar más o menos en la grada.

Poco después, y tras desplegar con cuidado el precioso tifo elaborado para la ocasión, daría comienzo un partido en el que por lo visto jugamos de fábula. Y digo por lo visto pero por lo visto por otros, pues mis lentillas no dan para vislumbrar con excesiva claridad lo que sucede más allá de tres cuartas parte del campo (y menos si están nubladas por la cerveza), por lo que no pude ver muy bien todas las ocasiones que tuvimos en la primera parte. Claro que, por suerte para mi corazón, por eso mismo no me enteré de que el postrero chut de Pedro había impactado en la mano de Raúl Rodríguez hasta que Mikel me puso al tanto una vez finalizada la jugada. No obstante, lo que si pude ver minutos antes, y a la perfección, fue el gol de Álvaro, ese agónico cabezazo que provocó un orgasmo sincronizado en más de 35.000 personas, para que luego se diga que es tan difícil el alcanzarlo en pareja.

(El tifo visto desde dentro)

Tras el pitido final, y la relajación colectiva en forma de cánticos y aplausos, me acerque a Lorena para despedirme de ella. Se la veía feliz. No en vano, por la otra parte del estadio andaban su padre (perico) y su novio (culé), y con el empate obtenido el viaje de vuelta a casa se me antojaba que sería mucho más alegre para ella que para él. También para mí, que al día siguiente aún me quedaron ganas de hacer desde el avión una última foto antes de despegar de Barcelona, mientras me preguntaba cuando será la próxima vez que vuelva.

(El ala del avión, vista desde mi asiento)

¿Será en la Copa? Quién sabe, aunque para ello lo primero es no fallar frente al Córdoba. Y si no, pues ya encontraré otro partido que me motive lo suficiente como para cruzar de nuevo el charco. Seguro que sí.

9 comentarios:

Miquel dijo...

Otro partido....u otra Lorena...Salut

Oscar Julià dijo...

Fue un placer saludarte en la puerta de la Penya, aunque fuese rápido. Seguro que nos veremos, como mínimo, en la final de Mayo, contra el Valencia.

pericogranollers dijo...

bienvenido de nuevo amigo,una lastima no haberte leido anyes,pues hubieramos quedado para saludarnos,yo estuve desde las 7 por los alrededores de la penya de cornella,saludos

Psiko dijo...

Nos vemos pronto amiJo

Pérez Massó dijo...

Esta vez no pasó lo de costumbre, eso de que me chillaras y que yo no me enterara.

Veo que fue un desplazamiento bastante redondo. ¡Me alegro!

Nos leemos, y ya nos veremos.

Albert Olivé dijo...

Que grande fue el derbi; y lo de ayer no veas, sufriendo hasta el final. Espero que este año tengas mas oportunidades para ver al equipo en Cornellà y ojala en la final de copa! Pero para eso aún queda mucho y hay que tener en cuenta que somos "PERICOS"!!!!!!!

pericodelmasnou dijo...

La Lorena estaba buena.........jaja!!!

Anónimo dijo...

me has cortado el rollo cuando has mencionado el novio de la tal lorena, ya me habia hecho ilusiones...
Fran.

Emilio dijo...

Miquel, otro partido, otra Lorena, el ver a los amigos, el aprovechar las rebajas...no nos engañemos; cualquier excusa es buena cuando se trata de ir a ver al Espanyol ja ja ja.

Oscar, ojalá. Sería apoteósico.

Pericogranollers, no pasa nada. La próxima vez será.

Psiko, y que dure la racha.

Dani, no estuvo mal el desplazamiento, aunque claro, sólo por no por haber perdido ya hubiese valido la pena.

Albert, a ver si para la copa...humm, vamos a ver que pasa en cuartos, e igual me plantaría allí en semis, aunque ya estoy trabajando y entre semana sería más complicado. Pero nada es imposible cuando hablamos de nuestro Mágico.

Pericodelmasnou, buena y perica, ¿qué más se puede pedir a una mujer? Por cierto, ¿te acabaste todo el Chivas? ja ja

Fran, ya sabes que yo soy un caballero, y que nunca atacaría a la chica de otro, aunque éste sea culé. Otra cosa ya es que me ataquen a mí ja ja ja.